En el Carnaval Internacional de Mazatlán 2026, ¡Arriba la Tambora! hay obras que permanecerán tangibles a pesar del paso del tiempo. Una de ellas será el vestido de la Reina de los Juegos Florales, diseñado por Andrés Romo y materializado por las manos expertas y sensibles de Sodelva Ríos, una creadora cuya trayectoria se confunde con la historia viva de la máxima fiesta de los mazatlecos.
Con más de 36 años de experiencia —y una vida entera dedicada al oficio— Sodelva se presenta con la sencillez de quien sabe que cada traje cuenta una historia distinta. Ha vestido a numerosas reinas y colaborado con el ámbito cultural en diversas áreas de la costura, siempre entendiendo que cada vestido es un honor y una responsabilidad.
Este 2026 le corresponde dar forma al vestido de Juegos Florales, una de las piezas más simbólicas, artísticas y poéticas del Carnaval. Para ella, no se trata solo de confeccionar una prenda, sino de comprender que el carnaval evoluciona, se renueva y abre espacio a nuevas ideas sin perder su raíz. En ese espíritu, celebra que nuevas manos sigan engrandeciendo una tradición que pertenece a todos.
La materialización del diseño creado por Andrés Romo ha sido, además, un proceso de diálogo y confianza. Sodelva Ríos recuerda su primer encuentro creativo con él, años atrás, cuando confeccionó el vestido de Uma, una pieza de renacimiento, elegante y profundamente significativa. Desde entonces, el trabajo conjunto se ha construido desde la escucha, el respeto y la convicción de que dar forma a una idea es comprenderla antes de tocarla.
Para este carnaval, el diseño elegido fue revisado y enriquecido a través del intercambio creativo, con ajustes puntuales que fortalecen la presencia escénica del vestido y su diálogo con la palabra, la música y la imagen, elementos esenciales de los Juegos Florales. El objetivo es claro, que la reina luzca hermosa, elegante y auténtica, y que el vestido la acompañe con dignidad y lenguaje propio.
Sodelva insiste en algo fundamental, no trabaja sola. Detrás de cada puntada hay un equipo comprometido, manos jóvenes y experimentadas que ponen amor, técnica y cuidado para que la prenda no solo deslumbre en el escenario, sino perdure en el tiempo. Porque, como ella misma lo dice, los carros, la pirotecnia y la música se desvanecen, pero los vestidos y las fotografías permanecen por décadas.
Nacida cerca del carnaval, Sodelva entiende esta fiesta como parte de su identidad más profunda. En cada bordado busca representar lo más bello y lo más auténtico del Carnaval de Mazatlán, procurando que cada persona —y especialmente cada reina— se sienta halagada, honrada y celebrada.
Hay vestidos de más de treinta años que aún existen, que siguen evocando memorias y emociones. Esa es la meta, crear piezas que, al volver a verse, despierten el recuerdo de un carnaval vivido. Y si pudiera bordar una sola frase en este vestido, Sodelva lo tiene claro, desea que siempre se recuerde su nombre, no por vanidad, sino como testimonio de un amor constante por el carnaval.
Así, en el Carnaval Internacional de Mazatlán 2026, el arte textil vuelve a convertirse en memoria colectiva. Y en cada puntada de este vestido de Juegos Florales, Sodelva Ríos deja bordada su historia, su oficio y su profundo compromiso con la cultura viva del puerto.



