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Este sábado, el Teatro Ángela Peralta volvió a convertirse en un testigo de la historia literaria de México con la entrega del Premio Mazatlán de Literatura 2020 al escritor Ernesto Lumbreras por su libro “Un acueducto infinitesimal: Ramón López Velarde en la Ciudad de México 1912-1921”, en un evento que se realizó dentro del marco de la Velada de la Artes que en este año llevó el nombre de “Una noche de magia y arte”.

Un lobby decorado con estatuas estilo clásico, candelabros, velos y detalles en intenso color negro, preludiaban la exquisitez de esta celebración que el Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán organiza como parte de las actividades culturales del Carnaval Internacional de Mazatlán 2020: “Somos América: Pasión, alegría y esperanza”.

En representación del alcalde de Mazatlán, “El Químico” Benitez Torres, José Ángel Tostado, Encargado del Despacho de la Dirección General del Instituto de Cultura de Mazatlán, entregó el galardón acompañado por SGM Libia II, Reina del Carnaval Mazatlán 2020 y de Brianda I, Reina de los Juegos Florales 2020.

El maestro Ernesto Lumbreras ofreció un discurso lleno de poesía en el que entrelazó la vida de Ramón López Velarde con la de literatos como Género Estrada, José Juan Tablada o Gilberto Owen, personajes centrales de la literatura mexicana que tienen una relación con el puerto
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“Vengo a Mazatlán muy contento a recibir este premio de mucho abolengo y lustre en las letras mexicanas. La lista de autores galardonados con el Premio Mazatlán de Literatura abruma y compromete. Agradezco la atención, la curiosidad y la fe del jurado para sumar mi libro a esa lista selecta”.

Por su parte, José Ángel Tostado destacó la figura de Ernesto Lumbreras como un intelectual de primer orden que mantiene la gran tradición intelectual de México y que, a partir de hoy, suma su nombre al de otros autores como Octavio Paz, José Gorostiza, Carlos Fuentes, Sergio Pitol, Fernando Benítez, Juan Villoro y José Emilio Pacheco, entre otros.

Posteriormente, el maestro Enrique Patrón De Rueda dirigió a la Camerata Mazatlán y al Coro Guillermo Sarabia en un programa que fue de lo sublime a lo gracioso y de lo sensual a lo dramático a través de la ópera y la música clásica: “Obertura y Bacanal” de “Danzón y Dalila”, de Camille Saint-Saëns; “Concierto Nº 2, Segundo Movimiento”, de Frédéric Chopin; “Carceleras”, de “Las hijas de Zebedeo”, de Ruperto Chapí, o “Meditación de Thais”, de Jules Massenet.
Por si fuera poco, la Compañía de Ballet Clásico de Sinaloa, dirigida por el maestro Guillermo Carrillo, se encargó de acompañar algunas de estas piezas y también, de crear hermosos cuadros dancísticos de clásicos del ballet como “La muerte del cisne”, “Suite Don Quijote”.

En este festín artístico destacaron las voces de los solistas César Delgado, Mariela Angulo, Mario Canela, Jésikka Arévalo, Ethel Trujillo y Rodolfo Ituarte; así como el acompañamiento al piano de Juan Pablo García.

Éste artículo fue publicado en Galerías, Prensa. .

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